Opinión: Los retos de Guimarães

Por: Marino Millán

Aunque Alexandre Guimarães nació en Maceió, Brasil, jamás jugó y menos dirigió equipo alguno en Suramérica. Su currículum lo ubica en Costa Rica (su segunda patria), Guatemala, México, Panamá, Emiratos Árabes, China e India.

 

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Aceptar dirigir en Colombia a un equipo como América, constituyó para él, según sus propias palabras, un enorme reto o desafío. Desconocedor del medio, de la idiosincrasia del futbolista y del hincha de esta parte del continente, logró lo impensado para muchos escépticos; ser campeón.

Su título en el segundo semestre de 2019 con los “escarlatas”, tuvo ribetes de hazaña si detallamos que, varios de sus rivales desde lo nominal y lo económico eran superiores. Lamentablemente en el fútbol lo que hoy es gloria, mañana es historia, y lo logrado no es el techo de los objetivos, por el contrario: la compuerta de las futuras exigencias se abrió de par en par.

Repetir título de Liga, ganar la Copa Colombia, la Superliga, la Copa Suramericana o llegar a la final de la Copa Libertadores, hacen parte del pliego de peticiones del clamoroso y motivado seguidor, hoy embriagado por el suceso obtenido después de once penosos años de ostracismo deportivo.

La otrora vilipendiada directiva americana ha vaciado las alcancías de la institución, a fin de reforzar la plantilla campeona en procura de una mayor opción competitiva en el plano internacional, y sobre el papel las nuevas caras auguran una notable mejoría.

Lo anterior obliga al técnico a imprimirle un mejor juego y jerarquía al equipo, que le permita escalar hacia la llamada “grandeza” tan añorada y reclamada por la multitudinaria fanaticada roja. Vale decir que, existe una gran diferencia entre dirigir un plantel corto y otro de mayor solvencia en cuanto a opciones de recambio.

Ahora en el banco y en sus respectivas casas, quedarán jugadores que por condiciones y palmarés pensarán que deben ser titulares, aflorando la inconformidad propia del profesional. Y ni hablar de los celos de algunos protagonistas del título, que no verán con buenos ojos el salario superior de uno o más de los recién vinculados.

Será ese el verdadero medidor y reto para Alexandre Guimarães; es decir: tenerlos contentos a todos, para evitar que se rompa la consabida interna. En eso Gabriel Ochoa, más allá de lo táctico y estratégico, fue un auténtico sabio.

POR LO MENOS ASÍ LO VEO YO