“Pecoso” un trabajador del fútbol

Columna - De Taquito con Marino
Por: Marino Millán - @marinomillan

Así definiría a Fernando Castro, un hombre que se acerca a los 50 años de vigencia en el fútbol colombiano, como jugador y director técnico. ¿Hasta cuándo gozaremos de él? imposible saberlo. Tal vez así, como los toreros prefieren morir en un ruedo y no postrados en una cama víctimas de una enfermedad terminal, Fernando esperará que el llamado del creador, le llegue en un campo de fútbol, trabajando en lo que ama y siente.


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Foto: americadecali.co

Curiosamente sus mejores gestas se han visto en Cali. Con los “verdes” fue subcampeón de la Copa Libertadores como futbolista y como técnico se ganó dos títulos. Con los “rojos” avanzó hasta una semifinal de la Libertadores y ahora en su regreso, endereza el camino de un desvencijado equipo, que no solo encuentra de a poco su fútbol, sino que con goles obtiene resultados satisfactorios para la parcial americana alimentándole esperanzas.

Sencillo, práctico en su manera de explicar el fútbol y sus objetivos; ajeno a términos rebuscados para descrestar calentanos; sin misterios o talanqueras para la prensa, sin llegar al manoseo con los informadores. Sincero y fanático del rigor y la disciplina, convencido de que solo el trabajo denodado brinda réditos. Ese es Fernando “Pecoso” Castro, auténtico, único y más allá de cualquier otra consideración, un profesional integro e inexpugnable. A carta cabal.

¿Cómo encasillarlo en un equipo? ¿Pintarlo de rojo o verde, si donde esté se juega por entero?
Qué satisfactorio para este señor que hasta hoy, nadie ha podido acusarlo de estar involucrado en negocios, comisiones o turbias transacciones de jugadores. Con él no van las influencias o recomendaciones, juega quien responde durante la semana y punto. Tal como él lo afirma, jamás ha enviado una hoja de vida a ningún equipo buscando ser contratado. Es el directivo quien siempre le llama, lo busca como solución y lo vincula a un proyecto deportivo.

Su discurso sin adornos, primario para algunos, cala en el jugador; lo potencializa, concientiza y compromete con la causa. La actualidad de América con el mismo plantel que estaba desencantando a su hinchada, es una muestra más de la efectividad de su método y sapiencia en el trabajo. Ojalá la camarilla que sabe revelársele con el paso de los meses por su rigor y exigencia, no tenga el respaldo de Don Tulio Gómez y su Comité Ejecutivo y si se llegaran a presentar este tipo de malignas componendas, que “pecoso” reciba el incondicional apoyo y expulsen de la institución a los vagabundos de turno.

Bienvenido siempre a Cali, tu ciudad, “Pecoso”.

Por lo menos así lo veo yo.